El just in case toma posiciones en la logística convirtiéndose en protagonista de los procesos. Y es que si algo ha dejado a la vista la pandemia son los agujeros en las cadenas de suministro globalizadas que han tenido que reaccionar de forma inmediata a picos de demanda nunca antes vividos.

Vuelta a la calma tras el boom logístico

Han sido meses muy intensos y duros para todos pero la logística ha tenido que sacar todo su armamento para hacer frente a los picos de demanda que se produjeron sobre todo, durante los confinamientos. El Covid19 hizo que nos quedásemos en casa y que el público final se dedicase a pedir de todo a través de eshops. La logística tuvo que reajustarse y adaptarse a muchos más pedidos de menos envergadura. La entrega a cliente final y el transporte de última milla fueron y aún siguen siendo, protagonistas absolutos de esta película.

Ahora, tras el boom de los pasados meses, todo parece estar más calmado y es el momento de analizar lo ocurrido para tomar decisiones acertadas. Sobre todo teniendo en cuenta que el escenario ha cambiado con nuevos hábitos de consumo que han venido para quedarse.

Todas las empresas que no contaban con soluciones y planes logísticos de calidad han sufrido sobremanera y han visto mermados sus ingresos y ganancias. Pandemias, temporales como Filomena o incluso accidentes como el del Canal de Suez han desvelado y dejado al descubierto diversos puntos calientes de la logística a pequeño  y gran nivel.

Los puntos calientes de la logística al descubierto

Es fundamental solucionar estos puntos calientes de la logística. Puntos calientes que han quedado al descubierto tras el boom de pedidos online y el cambio de escenario.

Dependencia de una única fuente de origen

Las empresas dependen de un único punto logístico para el abastecimiento de sus clientes (ya sean tiendas propias, proveedores o cliente final). Esto hace que se centralice todo de una manera que elimina todas las posibilidades de repartir responsabilidades ante cualquier incidente incluyendo los picos de demanda.

No disponer de soluciones logísticas de primer nivel

Hasta el 2020 la logística era tomada como la religión o la educación física en los colegios, asignaturas de segundo nivel. Hemos visto ahora que nada más lejos de la realidad y que si en un área de la empresa hay que invertir es sin duda, la logística (sobre todo en compañías que viven de entregas como tal).  

Es el momento de destinar partidas económicas importantes dentro del presupuesto de la empresa para contratar e incorporar soluciones logísticas de primer nivel. Rfid, soluciones de voz, impresión, etc serán fundamentales para que todo funcione mejor y sin riesgos.

Falta de planes B para eventualidades

Si algo se ha detectado cuando llegó la pandemia y también con incidentes no previsibles como Filomena es que no tenemos en la mayoría de los casos un plan B ante situaciones determinadas. En el mejor de los casos tenemos la logística diseñada de una manera jugando con los recursos que dedicamos a la misma pero no tenemos un plan de contingencia para momentos clave.

Del just in time al just in case

Una de las soluciones que se está poniendo sobre la mesa para poder estar preparados para eventualidades que afecten a la logística es el paso del Just in Time al Just in Case.

Se ha peleado siempre y sobre todo en los últimos tiempos para ser los primeros en el Just in Time. Entregar en tiempo, más rápido que el otro es fundamental para generar una gran experiencia de usuario al comprado final. La rapidez es necesaria y una mala gestión de la logística puede llevar al fracaso toda la cadena de producción en tan solo, cuestión de horas.

Por eso ahora se trabaja sobre la línea de Just in Case que va a reforzar el plan de “por si acaso”. Todos queremos tener nuestra mercancía rápidamente pero también ahora valoramos que nos la entreguen y lleguen a pesar de las circunstancias. ¿Cómo conseguirlo? Diversificando los puntos de origen y generando mayor cercanía entre el origen y el consumidor final. Acortando esa última milla y evitando que problemas mayores (léase el caso del Canal de Suez) generen retrasos.

Esta nueva forma de trabajo logístico además, a pesar de lo que se pueda pensar a priori, va a abaratar los costes. Puede suponer una inversión inicial mayor al tener que dotar a la empresa de nuevas instalaciones (que deberán ser ajustadas a las necesidades) pero en el día a día, reducirá los costes en transportes y movimientos internacionales, aduanas y aranceles, personal, etc.

No se trata de eliminar los puntos de origen como Asia que sí que influyen y mucho en los costes pero se puede reorganizar la producción de manera que los procesos intermedios y sobre todo, los finales, sean en punto de destino y así acortar la logística y que la responsabilidad sea repartida. Éxito para todos.

La logística actual en cifras

En este aspecto si hay algo que habla por sí mismo son los datos y las cifras y es que según se ha previsto, el comercio electrónico crecerá 150 puntos básicos durante los próximos 5 años. Una cifra que hace que los pequeños comerciantes sean más exigentes en cuanto los tiempos de recepción de mercancía porque los clientes finales así también lo solicitan. Las operaciones deben ser más rápidas y todos debemos adaptarnos a ello. Los operadores logísticos son cada vez más importantes.

Desde JSV realizamos consultorías de empresa para evaluar la situación interna y proponer soluciones adaptadas al detalle a las necesidades de cada compañía. Nuestro equipo de ingenieros evaluarán cada punto caliente de la cadena de suministro aportando soluciones ad-hoc.