La logística en todos sus ámbitos incluye diferentes áreas y secciones que hay que tener muy en cuenta. Es un proceso desde el punto de origen hasta el destino y a menudo, dejamos un poco “más descuidada” esa “última milla” que al final es la que nos va a garantizar que el cliente quede satisfecho y repita su compra.

El cliente final cuando recibe el producto adquirido (sea la transacción B2B o B2C, siempre hay un cliente final) es el que va a tener la palabra para decidir si ha tenido o no una buena experiencia de compra. Y la logística de esa última milla, que le entreguen bien el pedido, en tiempo y en forma es… ¡Vital!

¿Qué es la logística de la última milla?

Esta fase en la logística de cualquier producto que se entrega se refiere a ese último tramo entre el almacén, tienda y/o restaurante por ejemplo y el punto de entrega al usuario / cliente final. Ese traslado que a menudo ocupa pocos metros / kilómetros pero sobre el que recae una importante responsabilidad de todo el proceso logístico.

Para ser más explícitos y técnicos, dependiendo de la transacción, la última milla se refiere:

  • Transacciones B2B – cadenas logísticas de producción: última milla es cubrir el suministro de componentes que están inmersos en un proceso de producción: la entrega de respuestos o piezas a una fábrica.
  • B2B – distribución a tiendas físicas: en este caso la última milla ocupará esa acción de dotar de stock a las tiendas de nuestra cadena o nuestras tiendas – clientes.
  • B2C – tiendas y cadenas enfocadas al cliente final: aquí la última milla será esa distancia a cubrir entre el vendedor y el comprador final por ejemplo en una tienda online que tiene que entregar su venta. Cuidado porque esta última milla suele ser la más compleja ya que se trata de pequeños paquetes unitarios (mucho volumen de reparto – entregas una a una).

En conclusión: la última milla en logística es “ese último paso” que hay que realizar para la entrega de mercancía de ahí su denominación de “última yarda”.

La última milla y su ascendente y vertiginosa evolución

En los últimos años esta última milla ha cobrado más importancia si cabe por el boom absoluto del ecommerce. Las entregas deben hacerse cada vez más rápido y de forma más eficiente para conseguir que la experiencia de usuario sea cada vez mejor. Las empresas y tiendas online “luchan” por entregar más rápido y es que si contra algo lucha el ecommerce es con lo de no generar la satisfacción inmediata de la compra (que si lo tenemos en la compra offline).

Por eso, es esta última milla ahora tan vital y en la que se vierten tantos esfuerzos. La tecnología será siempre la mejor aliada para que podamos atender la logística de forma excepcional. Hay que saber en todo momento dónde está el paquete, que el usuario pueda realizar una visualización en tiempo real de su entrega y que siempre, podamos dar respuesta rápida ante posibles incidencias.

Esta evolución de la logística de última milla hacia cliente final se ha visto reflejada en acciones como:

  • Aumento del comercio online y sobre todo en el último año con la reducción de la movilidad interpersonal.
  • Congestión en los núcleos urbanos que dificulta un reparto ágil y rápido (horarios determinados para las entregas, cargas, descargas, etc).
  • Estacionalidad de diferentes campañas: cada vez más hay campañas muy estacionales que generar picos muy marcados en compras y volúmenes elevados. La logística de última milla es la que más afecta se ve en estos casos que tiene que dar respuesta a estas subidas de ventas puntuales.
  • Envíos urgentes y de elevada prioridad a los que hay que atender de forma expresa.
  • Diversidad en puntos de entrega: no solo en domicilios sino también en oficinas (con seguridad que hay que gestionar con el repartidor y es tiempo que se consume), localizaciones más alejadas, buzones de entrega, etc).

Todos estos puntos hace que se sumen posibles contratiempos e incidencias que hay que saber solventar. Siempre debemos estar al tanto para evitar que la última milla se convierta en nuestro peor enemigo.

¿Cómo hacerlo? Siempre con soluciones tecnológicas apropiadas para cada caso. Por ejemplo, con RFID tendremos un control absoluto de la mercancía y podremos en todo momento reflejar en nuestros sistemas de gestión qué ocurre, cómo y así evitaremos incidencias.

Desde JSV analizaremos vuestras necesidades para dar siempre, la mejor solución y realizaremos un proyecto personalizado.