Compramos mucho de poco y poco de mucho. En tiempo de pandemia, de confinamiento, de cuarentena o de crisis, lo podemos llamar de varias maneras pero la esencia de la situación es la misma, nuestros hábitos de consumo cambian y se ven modificados notablemente.

Compramos mucho de pocos artículos (sobre todo alimentación, aseo, limpieza) y muy poco o nada de otros tantos. En cuanto a los pocos que compramos que para nosotros, a nivel usuario pueden parecer muchos, en el escenario empresarial y sobre todo logístico, representa un porcentaje muy pequeño de lo que se mueve en circunstancias normales.

A priori, esta situación podría parecer que no supone ningún problema pero sí es cierto que en las cadenas de suministro, en los centros logísticos y en los puntos de origen pueden causar desajustes que pronto se ven reflejados en los puntos de venta finales. Uno de los más habituales y que ya vivimos al comienzo de esta situación con artículos como el papel higiénico, guantes, mascarillas, latas de conserva y otros es la conocida rotura de stock. ¿Qué es la rotura de stock, cómo afecta a la logística de una empresa y cómo se puede solventar con soluciones RFID?

¿Qué es una rotura de stock?

Todo lo que ocurre en el punto de venta porque el consumidor final modifica sus hábitos de consumo, en poco tiempo, muy poco, se traslada hacia arriba afectando a las empresas de origen y por tanto, a la logística que tiene que alterar sus ritmos habituales para poder dar soporte a la nueva y diferente demanda.

Una rotura de stock por tanto es cuando el consumidor final compra más de algo de lo que está previsto (por circunstancias excepcionales) sin que haya habido previsión de ello y se da una falta de abastecimiento (y en ocasiones de producción) de ese producto. Se llega a la consecuente “rotura de stock” y es que no hay de eso que se demanda.

El caso más claro de estos días afectados por el coronavirus – Covid19 es la rotura de stock generalizada que estamos viviendo en cuanto a mascarillas sanitarias se refiere. Hemos pasado de 5 a 100 en casi un día y una vez acabadas las reservas de las farmacias (punto de venta) y agotados los stocks de fábrica para reabastecimiento, la rotura de stock se produjo en pocas horas y sin que se haya podido resolver ya que la demanda y la necesidad es mucho mayor y más rápida que la capacidad productiva.

Consecuencias de rotura de stock

Una rotura de stock no solo afecta al consumidor final que es quien lo hace más evidente porque necesita algo algo a lo que no puede acceder sino que escalado “hacia arriba” irá modificando el protocolo de actuación de todos los implicados.

La empresa productora recibirá un aviso de nueva petición de producto por parte del establecimiento de venta final. Para hacer la venta y entrega de la mercancía extra, tendrá que evaluar su stock en fábrica, el stock de seguridad así como su capacidad productiva (los materiales para realizar el producto también deben estar en stock o en posibilidad de adquisición) y una vez realizado, se tendrá que organizar un envío urgente (con el movimiento logístico que conlleva).

¿Cómo se puede evitar la rotura de stock con RFID?

Una rotura de stock es normalmente previsible o al menos, controlable. No tanto la propia rotura pero si el reabastecimiento con cierta prontitud (una pandemia y el caso de las mascarillas es un caso excepcional y hay que buscar otras alternativas como la compra de material en otros puntos).

Gracias a soluciones de almacén y logística como las aplicadas a través de tecnología RFID podemos prever una rotura de stock con mayor eficacia. Gracias a una información del stock disponible digitalizada en tiempo real y libre de errores se puede dotar a las empresas y los almacenes de mayor disponibilidad de la mercancía. Las soluciones RFID de almacén además ofrecen y vierten información vital sobre el estado de la mercancía y el stock disponible para tomar decisiones más acertadas en momentos de crisis y urgencia.

La tecnología RFID va a proporcionar inventarios siempre al día y un control de existencias optimizados. Se sabrá, en todo momento, qué hay disponible, para qué punto de entrega y en qué tiempos. Todas las operaciones implicadas estarán protocolizadas.

Con lecturas masivas de etiquetas RFID, los productos estarán registrados en pocos minutos con información volcada en los sistemas de gestión sin que exista margen de error.

Con este flujo de información, el punto de venta (farmacias por ejemplo) podrá solicitar de forma más ágil el producto que necesita con las cantidades que requiere y en fábrica o almacén recoger ese dato ágilmente.

De esta manera, todos los implicados desde la producción hasta la venta en punto final optimizarán sus tiempos minimizando riesgos.